El año 1996 de mi memoria

Yosa-ESO-en-BrotoAhora hago memoria  y son mis recuerdos, ya se sabe que los recuerdos a veces difieren de la realidad, pues al pasar por mi persona los transformo y acomodo con ayuda del quehacer del tiempo, que todo lo cura o cura poco…  Recuerdo el año 1996, esta etapa de mi vida cuando mis hijos tenían 4 y 3 años, en la que yo leía y escribía argumentos, manifiestos y reflexiones representando a unos cuantos padres de la época siendo yo mujer, las carreteras eran algo más sinuosas que ahora, y el teléfono móvil no era de uso común.

Aquí, en un valle del Pirineo,  vivía yo mí día a día junto a las personas que dábamos vida a este lugar.

Todos cumplíamos con nuestras obligaciones: manteníamos las casas, trabajábamos en los campos,  el ganado o el turismo y así  también manteníamos el paisaje,  pues a este paraíso acudían cada año, a descansar, miles de personas de la ciudad.

Nos las arreglábamos  con los servicios públicos propios del paraíso en el que acertadamente algunos indicaron que teníamos la suerte de disfrutar: llevábamos a nuestros hijos al cole y éramos conscientes de lo que significaba vivir aquí.

Un buen día, lejos, muy lejos de aquí, en la capital del país, a un grupo de políticos y expertos en educación, encerrados en sus despachos,  se les ocurrió que era mucho mejor llevar a los niños fuera del pueblo a estudiar.  ¿Mejor?  ¿Para quién? Nos preguntamos nosotros.

Los expertos decían que la nueva ley de educación, (una de tantas que hubo y me temo que seguirá habiendo), reorganizaba la enseñanza y con ella nacía la ESO. Así que de la noche a la mañana en el cole del pueblo ya no se cumplían los requisitos en educación y los niños a los 12 años debían salir lejos de casa a estudiar. De las excusas  que nos dieron ya no me acuerdo, ¡qué más da!

Al principio, una vez pasada la sorpresa y el asombro de la decisión, los padres y madres de estos niños, (y también los pocos pobladores de este paraíso), nos sentimos indefensos, sabíamos que éramos pocos, no éramos número suficiente ni para votar, ni para constar, ni para ¿importar?… pero resistimos, e hicimos uso de la palabra que ennoblece a las personas.

Y así empezamos a hablar entre nosotros: padres y madres, vecinos y alcaldes, ganaderos y comerciantes, hijos, maestros… nos pedimos la opinión, nos  escuchamos y nos dimos cuenta de que teníamos algo en común: nos sentíamos infravalorados e ignorados cuando los expertos en la materia tomaron la decisión que nos afectaba tan directamente. Íbamos a perder un servicio del paraíso: la escolarización de nuestros hijos entre los 12 y 14 años en el pueblo, y decidimos defenderlo y defendernos.

Y hablando, hablando, hablamos con unos y con otros: con los representantes políticos del valle, con los maestros de nuestro cole y otros coles, con padres y madres de otros pueblos y valles, y en este devenir fue como un día me vi sentada entorno a una mesa compartiendo palabras codo con codo con representantes de APAs rurales de Huesca (aún no eran AMPAs); en otra ocasión con APAs también de la ciudad; otro día nos llamaron a consulta los políticos de la institución provincial y luego los del Gobierno de Aragón, ¡salimos en televisión! Otros muchos pocos de otros lugares nos oyeron,  nos escucharon y así llegué a compartir sentimientos y pareceres con otros pocos APAs de toda España en Valladolid y en Madrid.

Finalmente resultó que no éramos tan pocos, porque muchos pocos son muchos, iguales, todos iguales, rurales y urbanos. Que no importa de dónde vengamos, que podemos compartir derechos, sentimientos, palabras e intenciones. Que los hijos, son los hijos, que las personas son las personas, en la ciudad y en el paraíso.

En el transcurso del tiempo, hasta llegar a Madrid, para hacernos oír, o mejor dicho escuchar, en un esfuerzo por ayudar a ampliar las vistas que ofrecen los ventanales de los grandes despachos oficiales, fuimos haciendo muchas actividades:

–  Pedaleamos juntos adultos y niños durante 50km por carretera de montaña, hasta llegar a Aínsa.

–  Subimos a leer un manifiesto en La Pradera de Ordesa.

–  Hicimos pancartas y reuniones,

–  Invertimos horas de sueño cavilando argumentos para defender nuestros intereses en sucesivas reuniones.

–  Participamos y organizamos manifestaciones en Huesca, Zaragoza, y Madrid… de éstas algunas frases recuerdo:

       * “eso, eso, eso, la ESO en nuestros pueblos”

       * “Esperanza sch –sch – sch, Esperanza sch-sch-sch, sólo sabes bailar Cha-cha-cha”…(y digo yo que le gusta mucho el Cha-Cha-Cha, pues en Madrid, ahí sigue bailándolo)

Algunos de Madrid nos pitaban y nos gritaban: “siempre tenemos que pagar el pato” “manifiéstate en tu pueblo”…y yo pensaba: ¡¿sabrán ellos dónde están viviendo?!…en fin, allá ellos… ¿qué harán hoy?…

Finalmente en una última reunión en la Sede del Gobierno de Aragón, en la que asistimos voces de diferentes APAs, maestros, políticos, sindicatos, prensa y algún representante más que no recuerdo bien, después de mucho respetarnos el turno de palabra, escucharnos y mirarnos, terminó la reunión con las palabras tibias del mayor representante político en educación de Aragón.

 Salía yo algo confusa de aquella reunión cuando, de pronto, el asunto se zanjó a nuestro favor en un pequeño rincón. No sé muy bien cómo, pero el cole de nuestro pueblo se incluyó en una lista en la que había otros pueblos que iban a mantener la enseñanza hasta los 14 años.

Y yo me pregunté: ¿Qué pasa? ¿Qué es esto? ¿Así funcionan las cosas?…en aquel entonces pareció importar poco responderse a estas preguntas pues se quedaba, en el pueblo, el primer ciclo de la ESO.

Hoy ¿la historia se repite? O las cosas han ¿cambiado?, mis hijos tienen 20 y 21 años los dos han continuado con su formación académica más allá de la ESO, a pesar de vivir y seguir viviendo en el pueblo, también ahora se habla de AMPAs,  las carreteras tienen alguna curva menos (sólo alguna) y el móvil lo usan hasta niños pequeños, aunque ahora yo uso gafas para leer y escribir esta memoria pero el sentir que tengo sigue siendo el mismo, seguimos y sigo viviendo y dando vida al mismo paraíso porque así lo he decidido.

Encarna Palma Andrés

Presidenta del APA Santa Elena en 1996

Andar, Andar – Blog de Encarna

Publicado en: Media
2 comentarios sobre “El año 1996 de mi memoria
  1. Ramón says:

    En aquella época los políticos aun escuchaban,tenían una categoría muy superior a estos funcionarios de pacotilla que ahora nos manejan,tubisteis coraje y recojisteis sus frutos, os deseo que obtengáis ahora lo mismo, aunque tengais que mover el árbol con mucha mas energía,

  2. Edu says:

    Hoy tenemos el mismo problema debido a la baja estatura política de los gobiernos que hemos sufrido y seguimos sufriendo que no saben poner fin a tantas reformas educativas.
    Para mi el principal problema en este caso (políticos aparte) es que los chicos se van a pegar unas palizas diarias desde muy jóvenes, sin razón para ello. Por eso expongo una serie de razones que creo que deberían ser suficientes para que esto no ocurra:

    -El transporte diario es una pérdida de tiempo a evitar, ya que empobrece al alumno que lo único que puede hacer es desconectar.

    -Le desarraiga de manera temprana

    -Le agota

    -Impide la realización en horas extra-escolares de otras actividades también educativas y valiosas, como música, danza, natación, baloncesto…

    – Le quita horas de juego y ocio, tan importantes a esa edad.

    -Les precipita al abismo de los 8 años de transporte.

    -El chico, sin derecho a opinar, es considerado mercancía educativa por parte de la autoridad educativa, quien se considera tan superior que ni los considera.

    -Los padres sin derecho a decidir(porque creen las autoridades que pueden usurpar ese derecho), son apartados de su derecho a elegir la mejor educación de sus hijos

    -Cuando en la educación interfiere un transporte diario tan pesado e ilegal, Los padres son los que deben tener derecho a elegir la educación de sus hijos y si quieren o no saltarse la legalidad.

    -Pone a niños de 12 años junto con otros de 18 evitando su maduración gradual y precipitándolos en los problemas de la adolescencia de una manera acelerada.

    -La educación dada hasta los 14 años por maestros, no es ilegal, no requiere conocimientos extraordinarios que no puedan cumplir un maestro y ha sido impartida de esta manera con éxito hasta el día de hoy. La generación mejor preparada hizo la EGB hasta los 14 años con maestros. Por cierto están todos en el paro, Asignatura pendiente de aprobar por el gobierno… veremos si en las próximas elecciones pasa la reválida.

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